Sí, es 5 de Junio, día del Medio Ambiente, así que, hagamos algo

Y es que cada 5 de junio, desde hace años, desde las administraciones y otras instituciones, se viene celebrando este día. Pero, ¿sirve de algo esta parafernalia que invita a hacer concursos de carteles, dibujos, fotografías, marchas reivindicativas, denuncias colectivas, hashtags varios en las redes sociales…?

Al final, parece que todo queda en papel mojado, que no hay reflejo en las políticas, en nuestro consumo, en la manera en la que nos relacionamos entre nosotros, con otras especies, en nuestras ciudades, en definitiva, la manera en la que interactuamos con el planeta, nuestro planeta Tierra.

Por todo esto, ahora, más que nunca, es el momento de hacer grandes cambios. Porque otra forma de actuar es posible y necesaria, solo nos hace falta hacerlo y hacerlo ya. Desde y para la sociedad, desde nuestros gobiernos. Medidas llenas de esperanza y de ilusión, porque los cambios que necesitamos no pueden esperar más.

Si nos centramos en nuestra provincia, Jaén, podemos hacer una síntesis basándonos en tres conjuntos de medidas urgentes que revitalizarían nuestros campos y ciudades y llenarían de vida lo que ahora, poco a poco, se apaga. Medidas, todas ellas, destinadas a alumbrar un nuevo modelo de sociedad y a la búsqueda de empleos verdes que revitalicen nuestra maltrecha economía.

1- Cambio en el modelo actual de Agricultura.

Nuestros campos están lejos del equilibrio ecológico. El insostenible monocultivo del olivar unido al elevado consumo de agua y de fitosanitarios, tierras desnudas que aumentan la erosión, desaparición de especies vegetales y animales mediterráneas, aumento de las temperaturas máximas y mínimas que venimos observando desde hace años causado por el cambio climático antropogénico, todo ello está originando alta contaminación y pérdida de suelos. La desaparición del equilibrio, tan frágil, con la expansión del desierto por toda nuestra provincia,…

Pero ya hemos dicho, que no es demasiado tarde, este modelo agrícola agotado debe transformarse en uno sostenible. Debemos empezar a pensar que no todo es olivar y que otros cultivos son posibles y necesarios. Diversificar, evitar suelos desnudos que sucumban a la erosión, aumentar la biodiversidad natural, acabar con los pesticidas industriales que envenenan tierra, agua y aire… Todo esto conllevaría un aumento de puestos de trabajo, mejoraría sin duda alguna nuestra biodiversidad, haciéndonos ser un referente en Europa, demostrando que la calidad está totalmente reñida con la sostenibilidad. Un valor añadido que tendría que pasar por la transformación de estos productos de alta calidad, en nuestras propias cooperativas, donde se aplicasen las mejores técnicas en colaboración con la Universidad, obteniendo productos propios con alto valor añadido y sellos de calidad, basados en la sostenibilidad y la biodiversidad de nuestras tierras.

Debemos liderar el cambio del modelo agrícola actual, agotado, que daña el medio ambiente, por otro que genere riqueza, biodiversidad, trabajo sostenible, calidad de producto y calidad de vida…

Apostemos por cooperativas donde los propios ciudadanos, con la colaboración de sus Ayuntamientos, gestionen y decidan el camino a seguir. Con empleos dignos que contribuyan al fomento de la economía del bien común, desde la cooperación y no la competencia, para el bien de todas las personas y no basados en el afán de lucro.

  1. 100% de energía verde.

Y es que nos encontramos en un lugar privilegiado en cuanto a horas de sol, por eso es necesario un compromiso firme de las administraciones, incentivando la puesta en marcha de tejados solares en todos los edificios y casas de nuestra geografía, huertos solares, creación de cooperativas energéticas, todo ello encaminado a un modelo sostenible libre de pobreza energética y libre de generar energías sucias que tanto contribuyen al cambio climático. Con un nicho de empleo de cientos de puestos de trabajo en esta provincia tan azotada por el desempleo. Y haciéndonos líderes en el sector de la energía 100% verde y pública.

  1. Lucha y adaptación de las ciudades a los efectos del cambio climático.

Nuestras ciudades son lugares inhóspitos, que no están preparados para el aumento de temperatura que cada año llega antes y se va también más tarde.

El asfalto, hormigón, granito, los coches contaminantes, el transporte público deficitario, pocas zonas verdes y mal cuidadas, maltrato de los árboles en la vía pública, con podas agresivas que los debilitan y no permiten que hagan su función natural que es la de generar beneficios para los ciudadanos…

Actualmente las ciudades generan el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta, pero con una gestión adecuada, podemos ser sin duda las grandes luchadoras contra la situación de emergencia en la que nos encontramos, pero ¿cómo podemos hacerlo?

Nuestras políticas deben ir encaminadas a la eficiencia energética en edificios, el abandono de los recursos no renovables para generar energía y para el transporte, el aumento de las zonas verdes en las ciudades, transportes públicos eficientes con vehículos eléctricos, a precios justos, con bonos anuales, que sean el medio preferido para la ciudadanía, dejando los vehículos privados que tantos gases producen, aparcados por no ser necesarios. Aumento de la red de carriles bici. Disminución y eficiencia en el consumo de agua. Reducción en origen, reciclaje y reutilización de los residuos generados en las poblaciones, intentando llegar a una economía circular en la que todo residuo sea recurso utilizable. Además es necesario el abandono del consumo de plástico.

Necesitamos intercomunicar nuestras poblaciones con medios de transporte como el tren, medio eficiente, seguro y capaz de  transportar a un elevado número de personas.

Pero no podemos olvidar el comercio de nuestras poblaciones, con la necesidad de instaurar la sostenibilidad en los mismos, con productos ecológicos, sostenibles o de km 0, libres de explotación y así llegar a un consumo responsable. Con toda la ciudadanía involucrada.

Estas son máximas para la lucha contra el cambio climático, nuestros actos, nuestra forma de consumir, nos hacen libres y dueños de nuestras decisiones respecto al cuidado de las personas y el planeta.

Necesitamos ciudades responsables en las que su ciudadanía trabaje por y para su ciudad. Mejorar la calidad de nuestras vidas es un derecho y un deber.

 

Pepa Jiménez, Mesa de Coordinación de EQUO Verdes Jaén

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