Contenido de la rueda de prensa de EQUO Jaén de hoy

Rueda de Prensa

José Lietor y Pepa Jiménez durante la rueda de prensa de hoy

Con esta rueda de prensa, pretendemos abrir el debate sobre las prospecciones de hidrocarburos en la provincia de Jaén, aprovechando que pasado mañana se celebra el Día Mundial de la Tierra y precisamente eso, nuestra tierra en sentido literal, nuestro suelo, nuestro subsuelo y nuestros acuíferos están ahora en juego. Durante las últimas semanas hemos asistido a lo que algún medio periodístico ha denominado con mucho acierto como “La fiebre del oro negro en Andalucía”.

Efectivamente, en Andalucía somos muy propensos al efecto “Bienvenido Mr. Marshall”, es decir, a crear una euforia colectiva ante cualquier megaproyecto que prometa traer dinero y trabajo a nuestra tierra. La euforia suele nublar la mente de políticos, medios de comunicación y ciudadanos que olvidan pedir el resto de la información, esa información que no se refiere a la posibilidad de que se inviertan millones de euros o se genere una determinada cantidad de puestos de trabajo.

Esa es la información que pedimos desde EQUO, y en ese sentido hemos solicitado sendas entrevistas con el Delegado de Economía y con el Delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Jaén. Precisamente esta última se celebrará esta misma mañana a las 12h en la Delegación de Medio Ambiente. Para ser más concretos, queremos que se nos explique:
¿Quién es Oil & Gas Capital y de donde procede su capital, si es español o no?
¿Qué es lo que buscan, porque los medios de comunicación hablan de petróleo cuando quizás debieran hablar de gas? ¿Qué técnicas de prospección y sobre todo, qué técnicas de extracción, están previstas? ¿Se contempla la fractura hidráulica o “fracking”, prohibida en países como Francia, como técnica de extracción si las prospecciones son exitosas? De ser así, ¿hay prevista una campaña transparente de información a la población sobre los perjuicios sanitarios y ambientales de esta técnica? Si es cierto que se va a realizar una inversión de más de 7 millones de euros en prospecciones, ¿qué ocurre si finalmente la técnica a emplear es el “fracking”? ¿Contempla la administración andaluza el “no” como respuesta a una empresa que ha desembolsado tal cantidad de dinero en una fase preliminar de estudio?

Los promotores del “fracking” prometen importantes ventajas. Pero detrás se esconde una cuestión puramente económica amparada por un considerable vacío legal. El “fracking” consiste en realiza una perforación vertical en el subsuelo de entre 1 y 5 km de profundidad, seguida de otra horizontal de ente 1 y 3 km de longitud; a continuación se inyecta a una presión de hasta 5000 atmósferas una mezcla de agua, arena y cientos de productos químicos que revientan el subsuelo y permiten liberar el gas asociado a rocas porosas (esquistos y pizarras de litologías arcillosas y margosas). Este tipo de sustratos es bastante impermeable, por lo que no permite la acumulación de grandes bolsas de gas, y es necesario concentrarlo y recuperarlo mediante esta fracturación del sustrato. Esta técnica es por tanto, una técnica invasiva y agresiva que conlleva una serie de impactos sanitarios y ambientales, algunos de los cuales aún no están plenamente caracterizados o comprendidos. Incluso su aplicación podría encontrarse en Andalucía con un peligroso vacío legal. Entre estos impactos se encuentran:
Contaminación. Buena parte de las aguas de fracturación (entre el 20 y el 80%) no se recuperan a pesar de contener al menos 260 sustancias químicas altamente tóxicas, algunas reconocidas como cancerígenas o mutagénicas; las que se recuperan pueden acabar igualmente en los suministros públicos de agua o en el medio ambiente. Además, durante el proceso de fractura se pueden liberar metales pesados y elementos radiactivos presentes en el subsuelo

Consumo de agua. Un solo pozo puede requerir entre 9.000 y 29.000 metros cúbicos de agua
Terremotos de baja y media intensidad
Contaminación atmosférica por emisión de metano
Contaminación acústica
Impactos paisajísticos

Pero para EQUO la cuestión de fondo no es si realmente esta empresa es española o no, no es el porcentaje de los beneficios que pretende dejar en Jaén y no son los presuntos daños ambientales y sanitarios que podrá generar.

Por mucho gas que pudiésemos encontrar en Andalucía, los recursos energéticos que de los que disponemos, de manera abundante y gratuita son las energías renovables. Estas son tecnologías que ya tenemos y con un sector empresarial y tecnológico puntero en Andalucía dispuesto a aprovecharlas. Puesto que decenas de estudios demuestran que podemos alcanzar un sistema energético totalmente basado en renovables, es absurdo acometer una nueva búsqueda de otros combustibles fósiles, cuya extracción y aprovechamiento son cada vez más costosos, económica y ambientalmente. Solo ahora, con el alto coste del crudo se están retomando proyectos de extracción antes inviables económicamente.

Se corre el riesgo de desviar los recursos y los esfuerzos que deberían ir hacia el fomento de las energías renovables y la eficiencia energética, como de hecho ya está haciendo el Gobierno de España, eliminando las subvenciones a las renovables según recomendaciones de Alemania, curiosamente la mayor potencia mundial en producción de energía renovable. Intentar perpetuar el modelo energético basado en el uso de combustibles fósiles contradice la Hoja de Ruta que la Comisión Europea ha marcado a los países de la Unión para los próximos años, por lo que de nuevo vamos a quedar en el vagón de cola de Europa, lastrando las posibilidades de crecimiento que conlleva la implantación de un sector estratégico, dinámico y tecnológicamente puntero.
En EQUO encontramos un cierto paralelismo entre lo que puede pasar en nuestra provincia a propósito de las prospecciones de hidrocarburos y lo que aconteció en el municipio de Aznalcollar y toda su comarca cuando la empresa sueca Boliden-Apirsa trajo la prosperidad en forma de actividad minera. Si algo debimos aprender los andaluces de este triste episodio de nuestra historia reciente es que en el desarrollo no todo vale, que toda actividad económica aparentemente fabulosa esconde una cara menos amable y que siempre, ante todo, hay que aplicar el principio de precaución. Andalucía no se puede permitir otra catástrofe ambiental de esta naturaleza, mucho menos ahora que las arcas están vacías (la Junta terminó gastando 90 millones de euros de todos los andaluces). Por cierto, no está de más recordar que Boliden-Apirsa fue absuelta recientemente por el Tribunal Supremo de cualquier responsabilidad. Según la sentencia, no hay leyes que permitan a la Administración exigir el pago de los daños medioambientales a este tipo de empresas. Debido a ello, la impunidad con la que actúan en España es de juzgado de guardia.
Para finalizar quisiera invitar a todos aquellos partidos políticos con presencia en nuestra provincia, y que se consideran verdes o ambientalistas, o simplemente que contemplan el medio ambiente en sus programas políticos, a que se posicionen de forma contundente respecto a las prospecciones de hidrocarburos en nuestra provincia. Desde EQUO no entenderíamos posturas ambiguas o expectantes ni por supuesto posturas complacientes y populistas carentes de un análisis profundo y crítico.

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